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Sanción LOPD por WhatsApp

Es muy común entre determinadas personas el hecho de ignorar ciertas cosas con la ilusión o esperanza de que aquello que puede ser una amenaza pasará de largo en nuestro caso, porque sí. Únicamente porque han decidido que hacer las cosas de otra manera quizá resulta más complejo o dificultoso y por tanto la vía fácil as obviar esta realidad y cruzar los dedos para que todo marche como deseamos. A mi no me pasará.

Y es probable que así sea, que nunca pasa nada y se puede esquivar el problema por inacción u omissión. Nunca pasa nada, hasta que pasa.

Uno cree que puede hacer lo que le plazca con los datos personales de alguien, como nadie se queja… hasta que llega la queja y nos ponen colorados.

Esto viene a raíz de que en los últimos días se ha conocida la primera sanción que la Agencia Española de protección de datos ha impuesto a una empresa por hacer un uso indiscriminado de información personal a través de la famosa aplicación de mensajería WhatsApp. Se trata de un restaurante de Baleares que quizá se pensaba que estaba siendo pionero e innovador en sus acciones de marketing, que estaba ofreciendo una magnífica experiencia de usuario a sus clientes, con inmediatez y transparencia, pero lo cierto es que ha quedado señalado por una falta de tacto enorme y por un flagrante incumplimiento de una ley orgánica, por lo tanto de obligado cumplimiento, como es la LOPD.

En el ámbito profesional, hacer un grupo de WhatsApp no es lo mismo que a nivel particular.

A veces, desde el ejercicio de la asesoría en protección de datos somos una especie de Pepito Grillo que intentamos generar conciencia y responsabilidad hacia este asunto y la mensajería vía teléfono móvil es un tema estrella.

Es tentador porque es sencillo y rápido, pero por eso mismo provoca que se obvien principios básicos de la ley de protección de datos que pueden acabar, como en el caso del restaurante que crea grupos con los clientes que tienen mesa reservada, con una sanción. Al ser la primera vez, ha quedado reducida a advertencia, sin coste económico y con la obligación de corregir el modo de proceder. No será lo mismo si reincide.

No informar del uso que se hará de los datos de los clientes, no tener su consentimiento, no tomar las medidas de custodia de los datos e ignorar los derechos de cancelación y oposición son faltas graves que pueden tener consecuencias muy serias para un negocio.

Y todo porque esto del WhatssApp es muy guai. Y, total, nunca pasa nada.